Por las ramas: una breve historia que contarOff Into the Branches: A Short Story Worth Telling
La Rama nació en una FM de Perico, entre cogollos y custodia policial, y creció hasta convertirse en una de las voces del movimiento cannábico jujeño. Hoy estrena columna en Hierba: esta es la historia de cómo llegó hasta acá.La Rama was born on an FM station in Perico, between cannabis buds and police custody, and grew into one of the voices of Jujuy's cannabis movement. Today it launches its column in Hierba — this is the story of how it got here.
Por Ivan Montiel · 24 de julio de 2026By Ivan Montiel · July 24, 2026
Archivo La Rama
El trabajo en la comunicación es la oportunidad de enraizarse en la comunidad con discursos propios al contexto de legalidad en el que nos encontramos en gran parte de los países de América, y en la política internacional es claro el interés por las divisas que genera la inserción de la plantita de marihuana en el mercado legal.
La pequeña historia que quiero contar es la de la rama que creció entre cogollos y la custodia policial. Es una historia de consuelo que, por medio de una idea, se funda en voluntades que superan las frecuencias de radio y hoy se presenta en letras. Como grupo, unidos en la lucha contra la estigmatización y la consecuente marginación de los usuarios de marihuana.
Por las ramas fue que tiramos la primera piedra. Nos juntamos en un espacio que emitía en la FM, en una radio que supera los límites del espacio urbano periqueño (en el ámbito rural de la ciudad de Perico se realiza la producción de cannabis más grande del país). Esta condición, sumada a un sentimiento de pertenencia con estas tierras, nos dio fuerza para emprender este viaje.
Por las ramas nos fuimos cuando decidimos marchar. Con la constancia del trayecto que fuimos generando junto al movimiento cannábico jujeño, nos encontramos con una forma diferente de comunicar, sumada a la locución y las entrevistas realizadas semanalmente, enfocadas en traer información de calidad que diera luz a la cuestión cannábica. En Perico se dice que es droga, que esta planta y su plantación solo podían ser parte del narcoestado. Son estas manifestaciones las que nos llevaron a salir a la calle y levantar el altavoz para compartir en los espacios públicos información acerca de una oportunidad medicinal.
La Rama, en su programa de radio, realizó semanalmente entrevistas que abordaron la temática desde diferentes voces. Hablamos con madres y padres del cannabis, referentes del movimiento, cultivadores, presos por cultivar, científicos, médicos, ingenieros, abogados, contadores y comerciantes. Cada una de estas entrevistas se realizaba en vivo en el programa “La Rama que llama”. El interés que nos unía siempre fue claro: brindar información de calidad para la comunidad local. Y, con el tiempo, llegamos a generar también contenido audiovisual.
Nos fuimos por las ramas cuando decidimos empezar a generar contenido desde otra ventana comunicacional: el streaming que realizamos con x-Chi, que continuó con la lógica de un programa de comunicación enfocado en el movimiento cannábico. Esta experiencia fue una prueba de tres horas semanales al aire, sin titubear, sin música, solo tres voces en la locución hablando de marihuana; las entrevistas nos daban la oportunidad de callar un poco y dejar hablar a quienes saben. Eso hizo crecer particularmente nuestra presencia entre la comunidad cannábica local. Y fue así que salimos nuevamente a presentarnos, acompañando al movimiento en la lucha anual que realiza con peticiones claras, como “no más presos por cultivar”. Nos dedicamos entonces a acompañar a los presos por cultivar, realizando colectas en grupos clave formados alrededor de la actividad de difusión de La Rama. Nos hicimos de muchos amigos en este camino, amigos a quienes hoy queremos devolverles un poco de lo que cada uno nos dio al atender nuestra solicitud de entrevistas: ser parte de un espacio de comunicación, poner la voz y la valentía para decir cosas en el aire. Actualmente estamos en la 92.1 de la capital jujeña.
Me fui por las ramas: solo quería llegar a contarles el lugarcito que ocuparemos en este nuevo espacio de difusión de la información del movimiento cannábico. Ahora La Rama tiene letra en la revista Hierba, y es por eso que, a manera de introducción de lo que vamos a trabajar en este lugar, les cuento que esto es la concreción de ideas que fueron forjadas en el respeto hacia quienes nos brindan información sobre la plantita: desde cómo cultivar hasta cómo ser un usuario legal. Las penurias de ver degradados nuestros derechos nos dan fuerzas para ser el medio que, en este caso, da letra a la intención del movimiento cannábico: liberar la planta y no más presos por cultivar.
Así crece La Rama, que hoy se presenta en anfiteatros y auditorios, en los que ser la voz ya no es solo un capricho contestatario, sino que se trata de abanderarse por los derechos humanos de los usuarios de cannabis y su entorno, por la accesibilidad a una rama de calidad. En los próximos capítulos de esta historia vamos a presentar, a manera de historia de vida de La Rama, cada encuentro que se realiza en vivo, con un pequeño análisis y reflexión que les permita también a mis lectores ser parte de este encuentro.
Ivan Montiel integra La Rama, colectivo de comunicación cannábica de Jujuy, Argentina. El programa “La Rama que llama” se emite por FM 92.1, La Voz del Cerro, de San Salvador de Jujuy.
Translator’s note: in Spanish, “irse por las ramas” — literally “to go off into the branches” — means to digress, to beat around the bush. The collective that writes this column is called La Rama: The Branch. The author plays on both meanings throughout.
Working in communications is a chance to put down roots in your community with a language of your own, shaped by the legal reality most countries in the Americas are living through. And in international politics the interest is plain to see: it is about the foreign currency generated by folding the little marijuana plant into the legal market.
The small story I want to tell is the story of the branch that grew between cannabis buds and police custody. It is a story of consolation that, by way of an idea, is built on wills that carry further than radio frequencies, and that today arrives in print. As a group, united in the fight against the stigmatization — and the resulting marginalization — of marijuana users.
Off into the branches is where we went when we threw the first stone. We came together in a space broadcasting on FM, on a station that reaches past the urban limits of Perico (the largest cannabis production in the country takes place in the rural areas around that city). That fact, along with a sense of belonging to this land, gave us the strength to set out on the journey.
Off into the branches we went when we decided to march. With the steadiness of the road we had been building alongside Jujuy’s cannabis movement, we found a different way of communicating — layered onto the weekly broadcasts and interviews, all of them aimed at bringing quality information to bear on the cannabis question. In Perico people say it is a drug, that this plant and its cultivation could only be part of a narco-state. It was those claims that pushed us out into the street to raise a loudspeaker and share, in public spaces, information about a medicinal possibility.
On its radio program, La Rama ran weekly interviews that took on the subject through many different voices. We spoke with cannabis mothers and fathers, movement leaders, growers, people imprisoned for cultivating, scientists, doctors, engineers, lawyers, accountants and shopkeepers. Each of those interviews aired live on the program “La Rama que llama.” The interest binding us together was always clear: to provide quality information for the local community. And over time, we came to produce audiovisual content as well.
We went off into the branches when we decided to start producing from another communications window: the streaming show we do with x-Chi, which carried on the logic of a program focused on the cannabis movement. That experiment ran three hours a week on air, without hesitating, without music — just three voices talking about marijuana. The interviews gave us the chance to stay quiet for a while and let the people who know do the talking. That is what really grew our presence within the local cannabis community. And so we went out again to introduce ourselves, accompanying the movement in its annual march with its clear demands, among them “no more prisoners for growing.” We committed ourselves to standing with those imprisoned for cultivating, organizing collections through key groups formed around La Rama’s outreach work. We made many friends along the way — friends we now want to give something back to, in return for what each of them gave us when they agreed to our interview requests: to be part of a space for communication, to lend their voice and the courage to say things on air. We currently broadcast on 92.1 in the Jujuy capital.
I went off into the branches: all I wanted was to tell you about the little place we will occupy in this new space for spreading the cannabis movement’s information. La Rama now has words in Revista Hierba, and so, as an introduction to what we will be working on here, let me say that this is the realization of ideas forged in respect for the people who inform us about the little plant — from how to grow it to how to be a legal user. The hardship of watching our rights degraded is what gives us the strength to be the outlet that, in this case, puts into words what the cannabis movement intends: free the plant, and no more prisoners for growing.
That is how La Rama grows — a group that today appears in amphitheaters and auditoriums, where being the voice is no longer just a contrarian whim but a matter of standing up for the human rights of cannabis users and the people around them, and for access to a quality branch. In the next chapters of this story we will present, as a kind of life story of La Rama, each encounter held live, with a short analysis and reflection so that my readers can also be part of that encounter.
Ivan Montiel is a member of La Rama, a cannabis communications collective in Jujuy, Argentina. The program “La Rama que llama” airs on FM 92.1, La Voz del Cerro, in San Salvador de Jujuy.